En la primera entrada de este blog se comentaba la necesidad de hacer del deporte y la actividad física una rutina en la vida de las personas, de forma conjunta con una alimentación equilibrada.
Una parte de la población presenta una motivación intrínseca por la actividad física que, de forma segura, facilita todo este proceso, haciendo necesario en este caso el que practique la actividad física o el deporte concreto bajo la supervisión de un profesional adecuado, algo que aún no está regulado y que favorece el intrusismo en esta profesión.
El problema está en aquella población que observa la actividad física como una obligación o, peor aún, como una actividad imposible o aburrida. Sería necio no admitir que este grupo poblacional es amplio y que hay que empezar el trabajo por hacerle llegar una propuesta que le seduzca y, a la vez, le vaya generando esa motivación intrínseca que haga focalizar la labor en otro tipo de factores.
Para lograr todo esto lo primero que es necesario es formación. El profesional del deporte que se enfrenta a una persona o grupo de personas que no tiene motivación por la actividad física que realiza o va a realizar, en primer lugar, debe estar formado. Esto es importante porque lo que termina atrayendo a las personas es la capacidad que este profesional tiene para transmitirle el mensaje con claridad, para hacerle llegar conocimientos con palabras y expresiones adaptadas a sus caraterísticas, es decir, que cuando el profesional lance el mensaje, el receptor lo entienda y lo asuma.
Después, es fundamental el poder de convicción que tiene ese profesional para hacer creer a los otros que lo que les dice está basado en estudios científicos y que es algo que le propone por su bien. Aún así, si no existe capacidad (dada por la formación), el convencimiento da igual. Este apartado relacionado con la convicción no deja de estar relacionado con la forma de transmitir el mensaje a la persona o las personas con las que se trabaja. El mensaje debe ser sincero, sin dobleces, y esto es agradecido por la persona o grupo. Es un error extendido dejar pasar determinadas situaciones con la confianza de que el tiempo lo solucione, y permita continuar como si nada hubiera pasado. Esto puede ocasionar errores, ya que los problemas o situaciones de riesgo no se resuelven solos.
Finalmente, el liderazgo. Esto supone que el profesional de la actividad físico-deportiva tiene que ser el activador de las respuestas de las personas con las que trabaja. Pero esto no deja de ser la suma de los conocimientos que posee y que las personas observan en el profesional físico y la categoría de autoridad, entendida como una personalidad profesional y humana.
Todo ello, de forma resumida, junto con otros factores, hacen posible atraer a las personas hacia la actividad físico-deportiva y, lo más importante, que permanezcan en ella.
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Me parece muy bien esta entrada, si vamos motivados nos sera mas facil tener ganas de hacer deporte!
ResponderEliminarEsta entrada nos hace concienciarnos en hacer deporte activos y con ganas ya que así, nos resultará más ameno hacer ejercicio. Me parece muy buena Juanra.
ResponderEliminarBuenas Juanra, ya solucionado el problema de los comentarios, te digo que me parece muy buen tema para hablarnos y contarnos cosas sobre el deporte de una manera que nos pueda interesar sin llegar a ser aburrido. Lo escribes muy bien porque se nota que te encanta y disfrutas practicándolo y quieres que a nosotros nos interese practicarlo también...y creo que lo has conseguido. Un saludo!!
ResponderEliminarEs evidente que la motivación es fundamental para cualquier cosa en las que estamos involucrados: deporte, música, estudios, trabajo, etc. La labor de un profesor de EF, además de educar y enseñar los contenidos que debe, es hacer que sus alumnos y alumnas se motiven y les guste practicar actividad físico-deportiva por su cuenta. Ojalá lo consiga! Gracias a las tres!
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